martes 24 de enero de 2012

DESEO

"El deseo nos saca de nosotros mismos, nos desubica, nos dispara y proyecta, nos vuelve excesivos, hace que vivamos en la improvisación, el desorden y el capricho, máximas expresiones de la libertad llevada al paroxismo. El deseo reivindica la vida, el placer, la autorrealización, la libertad.

Unos planifican su vida, mientras que otros la viven al ritmo que les marca el deseo. El deseo de vivir y de hacerlo a su manera. Por eso sus autobiografías son más descriptivas que explicativas, pues sus vidas no tanto se deben a los resultados u objetivos cumplidos, sino al sentido inherente al mismo proceso de vivir. Y este proceso, de uno u otro modo, lo establece siempre el deseo.

Si bien el deseo rebosa incertidumbre acerca del itinerario, a muchas personas les garantiza la seguridad en cuanto a los pasos dados. Bien entendido el deseo no es una voz oscura, confusa y estúpida, sino que - en una persona madura - es luminosa, clara e inteligente. Las emociones están en la base de los deseos y de la inteligencia se dice que es emocional. Visto de este modo, el deseo se convierte en el portavoz de uno mismo."



El alma está en el cerebro, Eduard Punset


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Para algunos el deseo es móvil de productividad e inspiración; da sentido a la vida. Para otros es sufrimiento y aniquilación.

Yo creo que es todo eso a la vez. Por eso da tanto miedo: porque construye y destruye, porque es vida y muerte, todo al mismo tiempo.

Y aún así, a pesar de la caída, seguimos subiendo la escalera, día tras día, esperando no caer, esta vez, pero conscientes de que habrá merecido la pena.









1 invitaciones a vivir:

José A. García dijo...

A veces el problema está en no saber cuándo dejar de desearlo y convertirlo en realidad... A veces, sólo a veces...

Saludos

J.