Tu voz anda perdida en el laberinto.
Y aunque la escarcha se vuelva niebla
para traer vigilia sin sueños,
Cine, música, libros, teatro, poesía propia y de grandes poetas, mujeres destacadas de la historia, política y denuncia de injusticias.
Lo que susurramos, lo que leemos.


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| foto: pennylanebcn |
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| AFP / SAKIS MITROLIDIS |
1 - Estábamos en el paraíso. En el paraíso no ocurre nunca nada. No nos conocíamos. Eva, levántate. -Tengo amor, sueño, hambre. ¿Amaneció? -Es de día, pero aún hay estrellas. El sol viene de lejos hacia nosotros y empiezan a galopar los árboles. Escucha. -Yo quiero morder tu quijada. Ven. Estoy desnuda, macerada, y huelo a ti. Adán fue hacia ella y la tomó. Y parecía que los dos se habían metido en un río muy ancho, y que jugaban con el agua hasta el cuello, y reían, mientras pequeños peces equivocados les mordían las piernas.
2 - ¿Has visto cómo crecen las plantas? Al lugar en que cae la semilla acude el agua: es el agua la que germina, sube al sol. Por el tronco, por las ramas, el agua asciende al aire, como cuando te quedas viendo el cielo de¡ medio- día y tus ¿Ojos empiezan a evaporarse. Las plantas crecen de un día a otro. Es la tierra la que crece; se hace blanda, verde, flexible. El terrón enmohecido, la costra de los vicios árboles, se desprende, regresa. ¿Lo has visto? Las plantas caminan en el tiempo, no de un lugar a otro: de una hora a otra hora. Esto puedes sentirlo cuando te extiendes sobre la tierra, boca arriba, y tu pelo penetra como un manojo de raíces, y toda tú eres un tronco caído. -Yo quiero sembrar una semilla en el río, a ver si crece un árbol flotante para treparme a jugar. En su follaje se enredarían los peces, y sería un árbol de agua que iría a todas partes sin caerse nunca.
3 - La noche que fue ayer fue de la magia. En la noche hay tambores, y los animales duermen con el olfato abierto como un ojo. No hay nadie en el, aire. Las hojas y las plumas se reúnen en las ramas, en el suelo, y alguien las mueve a veces, y callan. Trapos negros, voces negras, espesos y negros silencios, flotan, se arrastran, y la tierra se pone su rostro negro y hace gestos a las estrellas. Cuando pasa el miedo junto a ellos, los corazones golpean fuerte, fuerte, y los ojos advierten que las cosas se mueven eternamente en su mismo lugar. Nadie puede dar un paso en la noche. El que entra con los ojos abiertos en la espesura de la noche, se pierde, es asaltado por la sombra, y nunca se sabrá nada de él, como de aquellos que el mar ha recogido. -Eva, le dijo Adán, despacio, no nos separemos.
4 - Ayer estuve observando a los animales y me puse a pensar en ti. Las hembras son más tersas, más suaves y más dañinas. Antes de entregarse maltratan al macho, o huyen, se defienden ¿Por qué? Te he visto a ti también, como las palomas, enardeciéndote cuando yo estoy tranquilo. ¿Es que tu sangre y la mía se encienden a diferentes horas? Ahora que estás dormida debías responderme. Tu respiración es tranquila y tienes el rostro desatado y los labios abiertos. Podrías decirlo todo sin aflicción, sin risas. ¿Es que somos distintos? ¿No te hicieron, pues, de mi costado, no me dueles? Cuando estoy en ti, cuando me hago pequeño y me abrazas y me envuelves y te cierras como la flor con el insecto, sé algo, sabemos algo. La hembra es siempre más grande, de algún modo. Nosotros nos salvamos de la muerte. ¿Por qué? Todas las noches nos salvamos. Quedamos juntos, en nuestros brazos, y yo empiezo a crecer como el día. Algo he de andar buscando en ti, algo mío que tú eres y que no has de darme nunca.

| Fuente Ctxt.es Javier Santacruz Cano
¿Dónde está la regulación? ¿Dónde están las medidas de prevención para que no volviera a ocurrir? ¿Por qué a ciertas empresas privadas debemos rescatarlas sin que dejen de actuar como si fueran privadas? ¿Por qué rescatamos a bancos y cajas pero nunca a pequeños comercios ni a familias con hijos desahuciadas? ¿Por qué seguimos pagando nosotros los errores de los malos empresarios, esos que al mismo tiempo que reciben mamandurrias (Aguirre dixit) demonizan al Estado y sus regulaciones? ¿Por qué debemos pagar sus millones de pérdidas si ellos seguirán quedándose con todos los beneficios una vez esté rescatada, igual que Bankia? Ahora toca rescatar el Banco Popular.
¿Por qué seguimos votando a los partidos tradicionales que se han puesto de rodillas, cual criadas del sistema bancario y el sistema capitalista más injusto y asesino de la historia? ¿Por qué nadie se atreve a plantarles cara a estos carroñeros? ¿Por qué preferimos que sigan robándonos sueldos, pensiones, camas de hospital, educación gratuita y de calidad, médicos, viviendas, trabajo digno y estable... antes que castigarles o probar partidos que nunca han gobernado, ni robado ni saqueado, ni se han reído de nosotros diciéndonos que la culpa de la crisis financiera ha sido nuestra, de los obreros, por gastar por encima de nuestras posibilidades?
No se trata de estar indignado todo el día. Se trata de actuar. Ahora. Ya. ¿Cuánto más nos tienen que robar? ¿A cuántas familias con bebés vamos dejar que sigan desahuciando sin echarles? ¿Hasta cuándo seremos cómplices de su impunidad?
¿Sabes cuántos recursos tendríamos para combatir el genocidio de mujeres a manos sus ex parejas o para ayudar a las que aún están vivas (cada vez quedan menos) con esos 300 000 millones de euros tirados a la basura bancaria?
¿Sabes cuántos recursos tendríamos para combatir la pobreza y desnutrición infantil con esos 300 000 millones de euros tirados a la basura bancaria?
¿Tan pronto hemos olvidado la lucha de las mujeres o de las personas negras para conseguir más derechos, más justicia e igualdad de oportunidades? ¿Acaso hemos olvidamos que en el siglo XIX la mujer no podía votar y era propiedad del hombre? ¿Es que hemos olvidado que los negros eran esclavos y no eran considerados ni personas?
Si todo eso, que parecía imposible, utópico, inalcanzable, se conquistó gracias a la lucha obrera... ¿por qué con objetivos tan fáciles nos inunda la apatía y la derrota?
O luchamos o nos convierten en esclavos, criados de una minoría que desde que existe el hombre necesita que nosotros tengamos miedo para que ellos puedan ser aún más ricos. Es la lucha de clases, la explotación de clase de la que habla Vicenç Navarro en su magnífico artículo 'Las desigualdades sociales matan'.
¿Y tú, qué quieres ser de mayor? Un hombre libre o un esclavo?
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