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viernes, 23 de diciembre de 2022

Que se queme todo

 Arden las avenidas y los protocolos de la vergüenza.

Arden las fronteras y las políticas migratorias.

Arden los cuerpos y fuerzas privadas, públicas, pero privadas.

Arden las mentiras y los recortes.

Arden las casas vacías y las puertas derribadas.

Arden los cementerios en el Mediterráneo.

Arden los bastones y las cunas desahuciadas.

Arden quienes menos tienen.

Arden las colas de hambre.

Arden mis réplicas y mi boca amordazada.

Arden horizontes que el eclipse te tapa.

Arden los nombres de los nadie que lo son todo.

Arden mis abrazos y mis ganas de dejar que se queme todo.

Arden mis deseos de meteorito y mis chistes de bebés sin médicos.


Un alud de incendios amenaza con devorarlo todo

y las eléctricas acaban de vaciar el último embalse.



pennylanebcn, 23/12/2022

Todos los derechos reservados.



viernes, 4 de noviembre de 2022

Hay dos formas de ser huérfana

Hay dos formas de ser huérfana. Una ya la sabéis. La otra es más difícil de explicar. Hablamos. Con algunas personas más que con otras. Si tienes suerte, además de hablar te comunicas. Y algunas veces, las mejores, te entienden. A veces la familia que te ha tocado y has elegido, te entiende. A veces, las amistades también. Y si vuelves a tener suerte, y no te acobardas, una de esas amistades se convierte en el amor de tu vida.

Entenderse. Comunicarse. Hablar incluso cuando ninguna palabra sale de tu boca. El privilegio de que las palabras sean algo más que letras. Entrar en la piscina y bucear. Salir y secarse al sol de abril.

Cuando no ocurre con el resto de las personas, tampoco lo echas de menos, porque nunca ha ocurrido antes y la nostalgia solo se sienta a tu mesa cuando sueles compartir la copa con alguien o la taza de café, según la hora que sea y según las coordenadas en las que pises descalza la hierba. Sin confianza, no hay puentes detonados. A veces te entienden y puedes compartir locuras o miedos, suponiendo que no sean lo mismo. A veces, eres río que fluye sin piedras ni troncos caídos. Pero a veces no.

Hay dos formas de sentirse huérfana. Una ya la sabéis. La otra viene en forma de vejez o enfermedad. Es la crueldad del paso del tiempo en el cerebro, las conexiones que a veces se rompen. La crueldad de cuando las palabras no llegan a donde deberían y la autodefensa que se atrinchera en el miedo ensombrece los ojos de quien ya no te entiende. Si tienes suerte, no siempre será así. Si tienes suerte, volverás a conectar y a cruzar el puente para llegar a esa persona.

Y si se te acaba la suerte, el tiempo, imparable, irá temblando bajo tus pies, un terremoto de incertidumbre y lejanía, que, de vez en cuando, te irá recordando que atesores los momentos que te quedan para hablar con esa persona y que te siga entendiendo incluso cuando estés callada.

miércoles, 15 de junio de 2022

Lo sé. Lo sabes. Lo sabemos.

Ahora ya sabes que lo sé. Y sabes que sé que lo sabes. Y yo sé que sabes que sé que lo sabes. Porque ahora ya sabes. Porque ahora ya sé que sabemos.


martes, 14 de junio de 2022

En llamas

Soy el meme de un meme. La tilde de un monosílabo. El autorretrato de una mujer incombustible en llamas. La que no arde, pero se quema.

Y así no

Ella era tilde y él, monosílabo. Y así no se puede.







Poema de pennylanebcn, 2022. Todos los derechos reservados.

Foto: Pixabay.

sábado, 11 de junio de 2022

Cucharita y cintas de VHS

Decía Galeano que recordar viene del latín y significa “Volver a pasar por el corazón”.

Cuando mi sobri tenía cuatro años nos sentábamos juntos en las escaleras, mientras comíamos un kiwi con cucharita y hablábamos de la vida. Con los dos peques jugábamos a sentarnos debajo de una sombrilla gigantesca de ‘La bella y la bestia’ a inventar historias. Y después de comer, tenía que sentarles uno a cada lado de la cafetera de cápsulas para que no se pelearan, mientras yo les indicaba qué fase podía hacer cada uno: tú dale a esta palanca; ahora, tú presiona este botón. La felicidad a veces es simple.

Fabricar recuerdos, lo llamaba mi hermana.

Los seres humanos amamos, queramos o no. Nos aman, queramos o no. De forma consciente o inconsciente. Nos protejamos o no, el amor entra muchas veces en nuestra vida. El amor en todas sus formas, incluyendo el odio. Nos atraviesa, nos deja marcas, borrones, huecos. Nos toca y nos deja la piel de otro color, con otro aroma. Pero en realidad, no es el amor el que nos cambia una y otra vez, sino los recuerdos.

Somos recipientes, cintas de vídeo de VHS, antiguas, medio estropeadas, con momentos que no queremos perder por si nos perdemos detrás con ellos. Rebobinamos tantas veces que acabámos cargándonos la cinta y el reproductor. Y aún así, seguimos conservando las cintas, aferrándonos a ese pasado que nos hizo mejores porque tenemos hambre de tiovivo. Nos hace sentir bien lo que ya conocemos, contarnos una y otra vez la misma historia. Saber lo que ocurre después, recuperar el control que nos arrebata el amor.

Confundimos tener el control con amar. Confundimos recuerdos con haber amado y haber sido correspondidos. Confundimos poder presionar el botón en el momento justo para parar la cinta y rebobinar las veces que haga falta con estar vivas.

La incertidumbre, ir en bici cuesta abajo. Enfundarte los esquíes y no tener ni idea de cómo vas a frenar porque no sabes esquiar y encima te aterra la velocidad. Fabricar recuerdos que rebobinaremos cuando no vivamos. Aburrirse, romper cosas, echar de menos, reír hasta llorar, buscarte.  Odiarte.

Antes de ser cintas de VHS, escribíamos cartas. El buzón era nuestro recuerdo del futuro. Cartas cuyas copias guardamos junto al reproductor de vídeo. Buscamos las pistas de quienes éramos para localizarnos en medio del océano. Las palabras que elegíamos cuando éramos otras personas. El amor que fuimos y dimos sin control. Un tiovivo de letras y verbos mal escritos porque sólo nos importaba contar una nueva historia.

Y antes de escribir cartas, nos sentábamos alrededor de la hoguera, inventando recuerdos para otras. Amando las historias y amando a quienes se dejaban atravesar por ellas. Siendo correspondidas por el fuego en unos ojos que buscan lo que no quieren perder.

Hay quien afirma que todo eso ya no existe. Que ya nadie se sienta un momento en las escaleras a ser tiempo con otra persona. Que el futuro no nos deja ver el pasado y nos emborrona los recuerdos. Que ya no sabemos que las buenas historias son lo que nos hace mejores.

Hay quien nos quiere convencer de que no somos historias y recuerdos de otras. No saben que somos los textos que otras necesitan para ser los textos de otras que serán los textos de otras.

Hay quien cree que ha olvidado fabricar recuerdos y por eso rebobina hasta cargarse la cinta de VHS, porque una vez amó y fue amado y ahora la rutina le dice que deje quietos los esquíes y la bici, no vaya a ser que se caiga y pierda las cartas, los sobres y la cinta.

Somos las historias que nos contamos, pero olvidamos contarles nuestra historia a otras, alrededor de un fuego, echando una carta al buzón o sentándonos en unas escaleras a comer un kiwi con cucharita.

Tenemos tanto miedo de asomarnos al futuro que pagamos fortunas por no bajarnos del tiovivo. Queremos contar un pasado que ya no existe. Queremos ser mentira. Y a veces lo somos.

Los seres humanos amamos, queramos o no. Nos aman, queramos o no. De lo que se trata es de fabricar recuerdos. De que me cuentes, alrededor del fuego, quién eres ahora, acurrucados debajo de la sombrilla de la Sra. Potts, inventando cuentos que un día rebobinaremos.

jueves, 9 de junio de 2022

Puerta

Soy Nueva Zelanda y he construido ‘La Comarca’ para que por esas puertas no quepa cualquiera, pero los meteoritos me golpean y siempre tengo que estar recolocando los espejos que me desvían de mi órbita.

martes, 7 de junio de 2022

Plancton y Louise Banks

«Plancton» significa a la deriva, errante. Viene del griego, como casi todo. Este conjunto de organismos es responsable de producir más de la mitad del oxígeno del planeta. Y, además, son seres acuáticos que secuestran millones de toneladas métricas de CO2, mientras se dejan llevar por las corrientes, como vagabundos del mar.

Muchas veces no sé cómo decir lo que quiero decir. Nunca lo he sabido. Y seguramente nunca lo sabré. Pero quiero traducir parte. Quiero y no quiero ser Rita. Y por eso leo. No leo lo que debería leer, casi siempre descifro lo que me sorprende, lo que me muestra lugares nuevos que desconocía. A saber, diccionarios y columnas de opinión. Libros también, claro, novelas de ciencia ficción. Ellas me llevan a otros mundos. Pero sin ancla, la tormenta se lleva este barquito a remos.

Desde 2010 iba a la biblioteca en mis horas libres. Cada día. Antes de matricularme para entrar en la universidad. Era Rita, de Educando a Rita. Antes de Rita era Susan, claro. Susan White. Los nombres. Siempre los nombres. Úrsula K. Le Guin lo sabía y me lo regaló. Encima de la mesa, cada día buscaba a mi Frank Bryant.

Pero no. Hubo un antes mucho antes de eso. Empecé a ser Eliza Doolittle. Fui tripulante de mi propio batiscafo, exploradora de palabras en las columnas de opinión. Recuerdo estar hambrienta. No de conocimientos, que también. Me moría de hambre de palabras nuevas. Necesitaba llenar mi casillero mental. Agua, comida y palabras. No recuerdo cuándo empecé a ser un náufrago. Sólo sé que sigo siéndolo. No creo que deje nunca de nadar en el océano. Soy una yonqui del lenguaje, de sus piruetas, de sus imágenes. Sin mi dosis, agonizo. Wilson. Quédate.

Ya. Suena muy tremendo todo, ¿verdad? Es más sencillo que todo esto. Simplemente, busco, busco y busco. Escribo como coartada, pero busco tesoros. Me paso la vida buscando tesoros, armas, herramientas, mis gafas de lejos. ¿Para qué? Pues no sabría decir. Supongo que para ser Rita. Quiero querer seguir aprendiendo. Descubrir cada día mundos nuevos, apartar velos y cortinas. Mirar por la ventana. Nombrar lo que no sé nombrar para explicar lo que no sé explicar. Quizá para defenderme. Quizá para atacar. Quizá para herir. Quizá para curar. No, curar, no. Estoy harta de curar. Quiero ser Louise Banks.

Y tampoco se trata de saber por saber, por demostrarles algo a los demás. Tampoco se trata de presumir. Es pura y simple supervivencia. No, tampoco es eso. Se trata de abastecerme. De aprovisionarme. Tengo sed y simplemente bebo agua. Y cuanto más bebo, más sed tengo. Diccionarios. Sí. Me avergüenza reconocerlo, aunque tampoco sé qué habría de malo en buscar la felicidad en el lenguaje y sus misterios. Me pasaba horas buscando palabras escondidas. Y mucho antes, en columnas de opinión.

Luego empecé la universidad. Sorprendentemente, aprobé los exámenes de acceso. A mi edad. 

Aprendo cosas a diario. Y he vuelto a mi primer amor, las columnas de opinión. Hay algo ahí que me llama desde el fondo del océano. Algo que me saca a la superficie y me lleva a flotar, a dejarme llevar por las corrientes marinas. Bioluminiscencia. Vida y luz. Vocablos, voz, promesa, ofrecimiento. Lengua. 

Besar es inventar un idioma. Aprenderlo. Ofrecerlo. Es un arma.

Verbos y adjetivos me ayudan a flotar y al mismo tiempo a llegar a tierra firme. Viernes son las palabras que me reinventan cada día. Viernes son mis asideros. Leo, releo, subrayo. Guardo letras ordenadas en miles de combinaciones, colocadas en cajitas preciosas que a veces recuerdo y a veces no. Pero están ahí. Hablando por mí cuando yo no encuentro la forma de explicar qué quiero.

Recuerdo estar hambrienta de palabras y combinaciones. No creo que nunca deje de estarlo. No creo que sea un camino de baldosas amarillas. Tengo sed. Simplemente bebo agua para poder comunicarme con los heptápodos.


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pennylanebcn, 2022. Todos los derechos reservados.


miércoles, 18 de mayo de 2022

Lo que puedo

Una excavadora muy lenta, con mucha paciencia.
Una canción que va curando y echando fantasmas.
Un pecho.
Que está sanando.
Que algún día volverá.
Mientras, me permito llorar una vez cada dos años.
Mientras, vivo y amo todo lo que puedo.
Y si me caigo, me recojo y bailo.

domingo, 24 de abril de 2022

Nada. Nunca. Siempre. Todo. (pennylanebcn, 2022)

Serás mi nunca y mi siempre.

Seré tu todo y tu nada.

Serás mi condena y mi arrecife de coral.

 

Seré tu noche en vela infinita y definitiva.

Eres. Soy. Nunca seremos. Pero fuimos.

Fuimos y siempre estaremos sin estar.

 

Gigantes y locos. Rotos y renacidos.

Cuerdos y devorando instantes.

Soy tu nunca. Eres mi siempre.

Y viceversa.

Foto de https://www.instagram.com/nasahubble/?hl=es


miércoles, 20 de abril de 2022

Y no entiendes

Subo al barco de las preguntas

y vuelvo a lanzar el ancla; ya sabes,

nunca sé si sabes que no sé.

 

Me pregunto si te preguntas si me pregunto

En cada embate, en cada cuerda de pozo.

No entiendo si entiendes que no entiendo.

 

Porque te nombro sin nombrarte

cada vez que me llamas sin llamarme.

Y no entiendes si entiendo que no sabes si sé,

cada vez que se cuela el frío de Neptuno

y descubrimos una nueva partícula.

 

Callamos a gritos en el desierto de nuestras dudas,

en el vacío que no es la nada, sino más preguntas.

Más respuestas que no sé si sabes que no sabemos.






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domingo, 3 de abril de 2022

Espacio

A veces, no hace falta salir al espacio en una nave
moviéndose a la velocidad necesaria,
para caer libremente de forma perpetua
sin llegar nunca a precipitarte
en el otro objeto sobre el que orbitas.

Dicen que es el tirón gravitacional. Pero no. A veces, no.




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sábado, 2 de abril de 2022

Extintor

Entre el deseo que pediste y el regalo que abres,
hay un astronauta con un extintor en el espacio.




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jueves, 31 de marzo de 2022

Torbellino


Un deseo engullido por el torbellino.
Por un remolino. En el mar
de una sala de embarque vacía.
Una espiral de mentiras
que una vez te contaste y te creíste.

Un deseo que viaja
a 300 000 km por segundo
y se pierde en el horizonte de sucesos.
Una libélula toca las manecillas del reloj
y descarrila el tren.

Y, pese a todo, sé que volverás a subir.
Somos vagabundos de las estrellas
que encallan en un Maelstrom.
Y al naufragar, un pesquero nos rescata.
Pero sólo para volver a encallar.

En una espiral de mentiras
que una vez me conté y me creí.


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jueves, 17 de febrero de 2022

Debajo de la alambrada









Debajo de los árboles.

En el fondo del océano.

En lo alto de la escalera.

En mis manos, cada día.

 

Arrugas que están en otra piel.

En mis ojos, a través del espejo.

El viento se lleva el globo rojo,

pero nunca demasiado lejos.

 

Reinterpreto el diccionario,

y olvido palabras que usé.

Aprendo a decir hasta pronto.

Aprendo a decir por qué.

 

Me arrastro debajo de la alambrada

cuando sueño despierta y para qué.

Para verme a través del espejo

sin verme en las arrugas del agua.

Sin que se me lleve el viento

mientras me tiran las olas.

 

Aprendo a buscar mentiras.

Y aprendo a descifrar recuerdos

del fondo del océano,

mientras olvido mis gafas de lejos.

Mientras olvido el por qué.






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miércoles, 5 de enero de 2022

Busque o no mi nombre en el reloj



Nievan tropos en pleno verano.

En un verano que es invierno

cuando la verdad viste de astronauta.

 

A la pregunta de ¿qué?,

sigo recto por el laberinto.

Me cambian las baldosas de sitio

busque o no mi nombre en el reloj.

 

Y juego.

Juego con las señales.

Me tropiezo con las ramas.

Abra o no la escafandra.

 

A la pregunta de ¿cuándo?

Intento perderme, sigo a las marionetas.

Apago el fuego y quemo la casa.

Salvo las comas del incendio.


Sé que nunca fue todavía.

Las mentiras siempre fueron ciertas

mientras siempre fue demasiado pronto.

Mientras siempre fue todavía.

martes, 9 de noviembre de 2021

Papeles desordenando

Papeles volando por la habitación.
El desorden repite estribillo
y mueve las cajas de sitio.
Mi cabeza, explosión sin sonido.
Galaxia tras agujero negro.

Un caos de tendedero.
Papeles desordenando
río arriba, contracorriente,
mi voz acorralada.
Laberinto sin entrada.



*
**
***
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domingo, 10 de octubre de 2021

COSITAS DEL CAPITALISMO. Orígenes.


 

El capitalismo es el sistema socioeconómico en el que vivimos “”cuyo fin es que el capital crezca”. Se impuso con coacción, violencia, moneda común y cercamientos de tierras comunales a finales del siglo XV y principios del XVI.

El elemento central que permitió que naciese el capitalismo fue conseguir que la población dependiese del mercado, que fuese cada vez menos autosuficiente y tuviese que vender su fuerza de trabajo (empleo) para conseguir el sustento. Para imponer el capitalismo "resultó clave impedir que la población pudiese cultivar su propio alimento. Poco a poco, las opciones fueron o trabajar para otras personas a cambio de un salario o morir de hambre".


Distintas medidas mediante las cuales se impidió a la población que cultivara sus propios alimentos:

  • Quitar al campesinado sus tierras privadas y comunales. Para ello, se recurrió a la expulsión, el aumento de rentas y el incremento de impuestos.
  • Obligar a pagar (las mercancías, los impuestos) en moneda, por lo que las personas tuvieron que trabajar asalariadamente para conseguir dinero.
  • Prohibir el vagabundeo, lo que forzó aún más a las personas a buscar un trabajo asalariado.
  • Romper lazos y economías sociales, lo que limitó la capacidad de la población de resistir.

Quitar las tierras al campesinado no fue sencillo y se tuvo que hacer por la fuerza. Para ello, las élites feudales se aliaron con los primeros capitalistas (cuando no se convirtieron en capitalistas). Así, los Gobiernos, poco a poco, consiguieron doblegar a las fuerzas campesinas. Probablemente, el cenit revolucionario en Europa estuvo en la Guerra Campesina en Alemania (1525) y en la toma de Münster por los/as anabaptistas (1533). Ambos episodios terminaron en derrota y represión feroz.

Actualmente, se está produciendo una importante privatización de tierras en todo el mundo. Otro elemento que se produjo desde el principio fue la expansión del mercado capitalista a más regiones y sociedades. La colonización de América (y después de Asia y África) resultó determinante para ello. 

Mediante la competitividad y/o el sometimiento de los pueblos a través de la violencia es como se controlan los nuevos mercados La diferencia entre comercio, conquista y piratería fue sutil, ya que todas se encaminaron a un mismo fin: la reproducción del capital. Hubo también un salto importante en la explotación de la naturaleza. Fue el derivado de la conquista de América y de otros continentes, lo que permitió la explotación de nuevas tierras y minas.

Reforzar del patriarcado fue condición clave para el desarrollo del capitalismo; que las mujeres se encargaran de todas las labores de cuidados en las casas, permitió garantizar la reproducción social y la consecución de trabajadores con un coste mínimo.

"En la medida que el capitalismo ha conseguido que las personas no sean autosuficientes, que tengan que comprar los bienes que necesitan para vivir y que, para ello, requieran ganar dinero antes, la elección termina siendo encontrar un empleo o pasar hambre".

Más formas de aumentar el capital: "Arrancar la riqueza a quienes la tienen o disfrutan pero no están dentro del capitalismo. Por ejemplo, patentar un conocimiento ancestral de una comunidad indígena y comercializarlo".

También aumenta el capital si se aumentan los/as posibles consumidores/as (y asalariados/as). Hay que introducir dentro del mercado capitalista sociedades que estaban fuera para poder incrementar el capital. De ahí, la globalización.


Para saber más:

Ø  -Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación primitiva. de Silvia Federici

Ø  -Capitalismo (1679-2065), de Santiago Niño-Becerra

Ø  -Historias De La Lucha Por El Común, de César Roa Llamazares

Ø  -https://tiempodeactuar.es/blog/que-es-y-como-surgio-el-capitalismo/ de Luis González Reyes

Ø  -Los Orígenes del Capitalismo, de La linterna de Diógenes

jueves, 19 de agosto de 2021

Capitalismo, territorio hostil para nuestros mayores

Parece obvio, pero conviene recordar a la gente joven que, incluso ella, acabará envejeciendo y necesitando ayuda extra para sobrevivir en este mundo tan acelerado y deshumanizado. 

Todas necesitaremos sentarnos en un banco o silla al ir a cualquier sitio; necesitaremos un ascensor o medios alternativos a escaleras o calles con cuestas imposibles; todas necesitaremos hacer gestiones con la Seguridad Social, Hacienda o bancarias cuando tengamos más de 70 años. Y, desgraciadamente, no todas tendremos el privilegio de tener al lado a alguien más joven de la familia que nos ayude.

Un fantasma de exclusión recorre nuestro mundo globalizado. Excluye a más personas de las que incluye. Y eso es un problema que acabará pasándonos factura. No hace falta ser Casandra para darse cuenta.



El sistema capitalista está sistemáticamente dejando fuera  a toda la generación de más de 60 años. Trámites, bancos, restaurantes, servicios, etc. Y no sólo aparta a personas mayores. También ningunea a personas que no dominan internet o no tienen acceso habitual a él por motivos económicos.

El capitalismo es, desde su implantación mediante coacciones y robos violentos de propiedades comunales, un territorio hostil para las personas mayores o con dificultades físicas/económicas. No hay bancos ni sillas en la mayoría de lugares (ni en exterior ni en interior). No hay ascensores o medios alternativos en calles empinadas de pueblos que organizan eventos musicales. No hay señales, carteles o pancartas informativas adecuadas para personas de la tercera edad. No se protege a la población más mayor y precaria en las olas de calor o de frío durante esta época de subidas históricas diarias de la factura de la electricidad.

Andorra es el epítome de las aberraciones de la sociedad capitalista neoliberal. Como todos los países actúen como Andorra, me pregunto dónde vivirán las personas con enfermedades o simplemente mayores, si se les niega la ciudadanía por no tener juventud o salud de hierro. Me pregunto también qué harán los Youtubers cuando envejezcan y se encuentren con que la sociedad a la que tanto veneraban les deja tirados.

Cada verano, cada invierno, inevitablemente sufro cada más por la gente mayor. Estos días de agosto se alcanzan en muchas provincias hasta los 48º. Y la factura de la luz está en máximos históricos. ¿Cuánta gente no podrá poner un poco el aire acondicionado, lo justo para no morir de un golpe de calor en su casa?

Desde hace algunos años, me pregunto por qué se abandona así a nuestras mayores cuando son quienes levantaron este país, quienes conquistaron los derechos que ahora la clase alta que realmente gobierna los países nos está volviendo a robar. Me pregunto por qué no se piensa en nuestras madres y abuelas. ¿Por qué se les condena a la indefensión y a la sensación de que molestan en este mundo dirigido principalmente a la generación nativa digital menor de 30 años? En un mundo globalizado y cada vez más envejecido, no alcanzo a entender por qué se excluye continuamente a la gente mayor, condenándola a quedarse en casa encerrada a esperar la muerte.

Un sistema que desprecia y abandona a sus mayores es un sistema podrido que acabará desapareciendo. Y esa es la gran diferencia entre patria y matria. La patria sufre aluminosis y la matria es la cura del cáncer que corroe esta sociedad y la hace inhabitable para la gran mayoría.



viernes, 13 de agosto de 2021

33 de las 51 eléctricas son de control estatal y generan el 62% de la capacidad eléctrica. Hablemos de privatizaciones y crear empresa pública al servicio de la ciudadanía.

"Las empresas públicas de energía: 33 de las 51 eléctricas más grandes del mundo son de control estatal. Las empresas públicas de sus países miembros generan el 62% de la "capacidad eléctrica" y que hay "evidencias empíricas" de sus "efectos positivos" para abaratar la factura.
Historia reciente: España perdió el control de las hidroeléctricas a finales de los noventa con Aznar, al privatizarse el 100% de empresas como Endesa".

Lee la noticia en Infolibre

Statista, 2021


Eso sí, "en el caso energético, tras la privatización ideológica que hizo el gobierno Aznar de Endesa y la pérdida de control indirecto de Gas Natural por parte de Repsol, una vía de desarrollo de una empresa pública volcada en la energía y que puede ser una fuente de ingresos y de industrialización del país. Porque se cumple la finalización de las concesiones a múltiples centrales hidroeléctricas -75 años-, con lo que tras ser explotadas por diversas empresas que están engordando sus dividendos de forma abusiva, tienen que revertir al Estado".

Lee más sobre Una empresa de energía pública al servicio de la ciudadanía en Mundo Obrero



Y hablando de privatizaciones, "España tuvo muchas y potentes empresas públicas que eran

utilizadas para lograr determinados objetivos de política económica (facilitar el crédito, 

proveer distintos bienes y servicios, redistribuir la renta, etc.) al mismo tiempo que 

contribuían a incrementar los ingresos del sector público, pues buena parte de ellas 

registraban importantes beneficios. Durante prácticamente todo el tiempo que va desde el 

siglo XIX hasta los primeros años de democracia tras la dictadura, la tendencia política por 

parte de los distintos gobiernos fue la de mantener y fortalecer el cuerpo empresarial 

público, convencidos de que era condición indispensable para poder alcanzar sus objetivos 

de política económica así como para asegurar la solidez y poder del Estado. Sin embargo, la 

incorporación de nuestro país a la Comunidad Europea supuso un importante punto de 

inflexión en la citada trayectoria. Los principios neoliberales que ya impregnaban fuertemente 

las instituciones europeas se basaban en la liberalización de prácticamente todos los sectores 

económicos así como en la reducción del tamaño del sector público en favor del privado. En 

consecuencia, la integración comunitaria vino de la mano de la liberalización económica 

privatización progresiva de las empresas públicas españolas".





  • Para saber más:

120 GRANDES EMPRESAS PÚBLICAS ESPAÑOLAS RENTABLES, PRIVATIZADAS