¿Qué encontrarás?

Mujeres destacadas de la historia, política, denuncia de injusticias, cine, música, libros, teatro, poesía propia y de grandes poetas/poetisas, ciencia, podcasts...

lunes, 3 de agosto de 2020

El río que lleva a Camelot


Ni soy de la nobleza, ni estoy encerrada en una torre.

En una torre, en una isla remota.

Tampoco temo a la maldición, ni al río.

El río que lleva a Camelot.

 

Nadie sabe de mi nombre.

Mi verdadero nombre. El que no hay que revelar.

No me gusta tejer. Quiero, pero no. 

 

Siempre ando buscando el tesoro por la acera.

Miré al suelo, observando tus sueños. Hasta que olvidé los míos.

Vi pasar la vida en el espejo, en este reflejo en el que te creí

cuando me dijiste, ven, ven, ven.

 

Y me caí de cara. Me clavé cristales rotos.

Me los curé. No es nada, te mentí. Solo un rasguño.

Y una mierda, solo un rasguño.

 

Ya ves. Confundí llamar tu atención con amor.

Y renuncié a mi dignidad.

A la que ya había renunciado tres veces antes.

Y miraba a través del espejo.

 

Pero no como el de Alicia.

Había un pueblo y una carretera.

Un espejo sin apenas luz.  Eres reflejo. Eres sombras.

 

Y te vi. Pero no a ti. Vi al tesoro.

A las piezas del puzzle.

Quizá no era piezas. Quizá era tornillo. De cabeza.

Nunca quise ser la dama de Shalott.

 

 







@pennylanebcn, 03/08/2020.

Todos los derechos reservados.




 

 


viernes, 31 de julio de 2020

En verano, amor



Te quiero más en invierno. 
En verano, amor, 
tu cuerpo 
es un puto infierno.

Giramos sin parar. Hasta que andamos hacia atrás.

Hay un cesto. En el globo. Cabemos unos seis.

A la izquierda del camino, a lo lejos, un árbol.

Hojas rojas cubren los adoquines.

Mis pasos, firmes. Mis brazos, fuertes.

Con arañazos, pero fuertes.

 

Tengo una bici amarilla para el camino.

Y un racimo de globos. De colores.

Las ramas del árbol azul de mis sueños.

Me sostienen en cada caída. En cada vuelo fallido.

Aunque nunca es fallido. Eso lo sé. Aunque caiga.

 

Plumas. Suaves. Patitas que resucitan a los no vivos.

Un beso en la frente y unos pies destapados.

Casiopea. El tiempo y sus semillas. El tiempo y este tiovivo.

Giramos sin parar. Hasta que andamos hacia atrás.

 

Nos robaron todo lo que no creíamos nuestro.

Hasta la voz y el nombre, nos arrebataron.

Solo necesitábamos unas gafas de lejos. Moradas.

Una maleta no demasiado grande.

Con sombrero y bombillas de repuesto.

 

Solo necesitábamos una bici amarilla.

Un globo en dirección al árbol rojo.

Y unas gafas de lejos. Moradas. Siempre moradas.




*Todos los derechos reservados. Autora: pennylanebcn, 2020.
Puedes leer sus poemas en las revistas literarias Un mar de letras y Poémame, además de en la nueva Poémame

jueves, 30 de julio de 2020

De gente que huye


Te has pasado con el café.

Y con el frío.

Un tren colgado de las cuerdas de tender.

Le dijimos adiós con resaca de destellos.

 

Perderse entre contraluces de escenario.

¿Dónde hay pilas de repuesto?

Peajes de gente que huye porque echa de menos.

 

Árbol que acabará llenando la casa de hojas.

Raíces que podrían agonizar

si nadie lo trasplanta al final.

Una casa de hojas color ausencia.

 

Y mi dignidad,

¿dónde estaba cuando la necesité?

¿Qué hacía con un marcapasos?

 

Ahora, simplemente,

recojo las migas de este tango.

Cuido de mi cerezo en flor,

de mi capacidad de emocionarme.

Ese que cerrará el agujero de gusano

que se llevó todo lo que nunca fue mío.








Poema publicado en octubre de 2010 en este blog. Publicado el mismo año en el libro Invítame a vivir. Todos los derechos reservados: @Invítameavivir @pennylanebcn


lunes, 27 de julio de 2020

EN EL ASIENTO DE ENFRENTE


Escucho respirar la mirada del mar

que tropieza con las partes de mi risa

que no están ahí.


Niego que haya un faro que dé luz

a la noche que observa todos los golpes

que se han dado.

Los golpes son diferentes y el final

siempre es el mismo.


Cicatrices con la costumbre de dejar silencios

en el asiento de enfrente.

Me imagino recorriendo

los pasos que perdí. Supongo que ya es tarde.


En esta cárcel de culpabilidades y miedos

habita un grito de frío que me muestra su asombro

que quema las palabras que no supe decir.

Un grito que se detiene mientras duermes.


Ausentes, mis labios. Huyen de ti.

Huyen contradictoriamente, los oyes?

Pero huyen. Y te enfadas.

Y me enfado por tener aquel día la culpa de tu luz.

Te aparto de mi. Tanto que ya no sé dónde estás.


Y ahora te echo de menos.

Ahora que he conseguido que te fueras

me doy cuenta de que, justo eso, 

era lo que único que no quería.


Qué idiota.

 









Poema publicado en diciembre de 2008 en este blog. Publicado en 2010 en el libro Se acabó el luto. Todos los derechos reservados: @Invítameavivir @pennylanebcn

sábado, 11 de julio de 2020

Por qué NO debemos decir 'personas racializadas'


"Sé que el término se usa con la mejor de las intenciones y que hay personas que se reivindican de este modo pero a mí, cuando alguien me llama 'racializada', me hace sentir de repente extranjera".

"¿No habían dicho los antropólogos que la raza es una invención precisamente de los racistas? Entonces, ¿por qué aferrarme a una diferenciación que no sé ni quién la ha establecido?"
Sigue leyendo el artículo de Najat El Hachmi 'Racializada, yo?

Otro artículo muy esclarecedor es el de 

'Por qué nunca digo "racializada", "racializado"'.


Como acaba de decir, hoy, 11 de julio de 2020, Noor Ammar Lamarty | نور
Racismo es llamarme "racializada".
 

lunes, 29 de junio de 2020