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viernes, 18 de marzo de 2016

BENJAMIN PRADO, Conversación en la isla



-Escribir un poema es intentar desatarse,
adivinar en qué mano está la moneda

-dije yo-. Tú mirabas
el sol igual que un fuego encima de la isla
y yo dije: -La poesía empieza
cuando ya has olvidado qué es lo que te asustaba
pero aún tienes miedo.

Yo veía
las torres blancas. Tú dijiste: -Es raro,
nos gustaría huir
pero nadie nos sigue.


Junto al agua,
partiendo nuestras vidas,
cortándonos las manos al coger los cristales,
tú dijiste: -La poesía es todo
lo que hay entre un disparo y el animal herido.

Parecías
tan lejos, tan a salvo
de ti y de mí;
distinta igual que siempre,
rota y vuelta a armar de una manera nueva.

El sol se fue. La noche
se acercaba y yo dije: -¿Recuerdas que jugábamos
a poner nuestros años
al lado de la Historia? Por ejemplo:
aprobaste Latín y Armstrong llegó a la luna...
Y tú dijiste: -El fuego
                                           de los días,
                                                                   la suma
de las horas,
las letras de "Armstrong llegó a la luna"...

Estábamos tan solos,
tan cansados,
como perros perdidos en medio de la lluvia,
como hombres mirando la noche desde una casa vacía.

Vi las últimas luces de la costa y el cielo
extraño encima de la playa. -A veces
-dije- no hay más que eso
y algún sitio donde ir pero ningún sitio donde quedarte
y palabras que son las piezas del abismo
y recuerdos igual que disparos en una diana.


Luego llegó la luz, el ruido azul
de la mañana,
mientras tú decías:
-Te di mi corazón y quisiste mis sueños,
te di mis sueños pero quisiste mi esperanza.
y yo dije: -Sí, es eso. Eso es todo:
una sola mujer y un millón de maneras de perderla.

Me miraste. Dijiste: -¿Y después? Y yo dije:
-Nada. Después no hay nada.
Después de eso
tenemos que estar juntos para siempre.


Nos quedamos callados,
junto al agua,
mientras la luz rompía el orden de la noche,
mientras el mar se estrellaba contra los nombres de las ciudades.
Mirando el sol sobre las torres blancas.
Cada uno observando su corazón moverse
lo mismo que un pez rojo en la oscuridad de un río.

La sombra de las torres se parecía a mi vida.

Cada uno protegido por su propio dolor,
como ángeles mirando una tormenta desde el fondo del cielo.

De "Todos nosotros" 1998
BENJAMIN PRADO

6 comentarios:

Leo dijo...

Hermoso poema. No conozco este autor, tendré que buscar más cosas de él. Me quedo con la frase:
"La poesía es todo lo que hay entre un disparo y el animal herido".

Muchos besos desde el Patio

brujaroja dijo...

De Benjamín Prado conozco sus novelas, creo que las he leído todas. Pero me encanta que me hayas descubierto su poesía...
Un abrazo

Samuel Villena dijo...

Siempre es bueno descrubrir nuevos poetas. Gracias por abrirnos las puertas a un nuevo estilo.

Nausicaa dijo...

Descubrir un poeta, un cantante, algun artista que te llegue tan hondo es como descubrir un tesoro que no buscabas, una delicia :)

Meadow dijo...

Frases como "derribar un puente es construir un precipicio" o "es necesaria la noche para ver las estrellas" son algunas de las perlas de Benjamín Prado. Os animo a descubrirlo. No defrauda nunca.

Meadow dijo...

De nuevo yo, de nuevo por aquí.
Si quieres saber por qué empezó a escribir y cómo entiende la poesía, no te lo pierdas, de verdad, merece la pena
http://benjaminprado.blogspot.com/2008/11/clase-magistral.html