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sábado, 4 de marzo de 2017

Los límites del humor: llevemos a juicio a Los Morancos

Hace tiempo que se generan debates intensos y polarizados sobre el humor y los límites de la libertad de expresión. Tal y como señala el gran cómico Berto Romero "con los años vamos adquiriendo una mayor sensibilidad con temas como el machismo. Si ahora vemos el humor que se hacía en los años ochenta nos parece muy burro. Y tan absurdo sería seguir haciendo el humor de entonces como castrar el de ahora y no poder tocar ningún tema sensible. Si no te gusta un determinado tipo de humor, no lo consumas”.


Anthony Jeselnik

Todos los chistes pueden ofender a alguien: los de Los Morancos o los de Mota se burlan de las mujeres de pueblo, con pocos estudios y de cierta edad; otros cómicos se burlan de los gordos, de los calvos, de los viejos, de los de cierta región... ¿Les llevamos a juicio también?
¿De verdad vamos a llevarlos a los tribunales por hacer un humor que no es que nos ofenda es que no nos hace gracia? Porque eso es lo que ocurre con los cómicos más transgresores. No te ofenden: es que no les ves la gracia. ¿A que sería impensable que alguien llevara a juicio a Los Morancos porque el humor debe tener límites? Entonces, ¿por qué creemos que con otros cómicos sí es lógico?



Un mundo sin humor, sería tristísimo. Y mucho más violento. Porque la risa cura, sana, reconcilia, relaja. Y además, ¿os imagináis si no pudiera haber chistes que supusieran la burla de cualquier persona? Solo se podrían hacer chistes con pedos y vómitos. Todo lo demás lo hubiéramos prohibido porque "eran delitos de odio".

No es que no tenga sentido, que no lo tiene, que se juzguen chistes cuyas supuestas víctimas declaran no sentirse ofendidas, es que el humor es tan necesario como el aire que respiramos, si queremos vivir en paz.

Si no tenemos trabajo, ni pensiones, ni futuro encima nos quitan el humor y la libertad de expresión, algo que también intentan quitarnos, es más que probable que esa paz dure más bien poco. Porque somos una olla a punto de explotar y el humor, entre otras cosas, ayudan a soltar presión, a relajarnos.

Por tanto, amigo ofendido, si tanto te molesta un cómico, un cantante o un titiritero, con no verle ni escucharle más, asunto resuelto. Si no, no te extrañe que tú mismo acabes provocando que sienten en el banquillo cualquier día a Pablo Motos. ¿A que no quieres eso? Pues hagamos un trato: tú ríete a gusto con Los Morancos, José Mota, Pablo Motos y Bertín Osborne, que nadie les llevará a juicio. Otros seguiremos riéndonos con Ignatius Farray, Louis C. K., Anthony Jeselnik, Berto Romerto, Andreu Buenafuente o David Broncano. 
Y dejemos libres los tribunales para lo importante: encarcelar a Urdangarín, la Infanta Cristina, Rodrigo Rato o Blesa.

Resumiendo, amigo ofendido, y parafraseando a unos de los mejores cómicos de este país "Si no te gusta un determinado tipo de humor, no lo consumas”.